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Durante su época como estudiante universitario en París (1859-1964), el joven León Dehon dedica su largas vacaciones universitarias a extensos viajes con su amigo León Palustre. Aunque escribió sus memorias 20 años más tarde, la descripción de los viajes deja entrever aún el temperamento juvenil de León. Así, tenemos acceso a facetas de una personalidad en plena evolución, impresiones que frecuentemente desconocemos.

"Había planificado un nuevo viaje con Palustre. Deseábamos visitar Alemania. Debido a mis éxitos, mi padre estuvo de acuerdo. El 12 de Agosto, dejé París para encontrarme con Palustre en Estrasburgo. No había previsto que nuestro ardor viajero nos llevaría hasta Noruega..." (NHV II/21r)

Hasta Noviembre, los dos amigos estuvieron recorriendo la Europa Central del norte. Así, fueron mucho más lejos de lo que sus padres hubiesen estado de acuerdo, por la duración y los países a visitar, lo cual comenzaba a inquietar a los Dehon:

"En Estocolmo encontré algunas cartas, que eran me llenaron de pena. Mi familia empezaba a inquietarse por nuestro ardor viajero. Habían estado de acuerdo con el viaje a Alemania; Noruega y Suecia estaban completamente fuera del acuerdo. No había pensado en esto cuando partimos. Mi madre estaba preocupada por toda clase de posibles accidentes en aquellos países lejanos." (NHV II/43v)

Luego, en Noruega los jóvenes estudiantes dieron aún prueba de su temperamento juvenil: una tarde entraron en controversia con su chofer, quien pide mucho dinero por su trabajo. El juez de paz y el hospedero se pusieron de parte del chofer, y Dehon continúa:"Insatisfechos con nuestro hospedero, que estuvo a favor de nuestro chofer, no quisimos honrarlos con nuestra presencia. Así, asombrándolos a todos, nos fuimos a las 10'00 de la noche, con el claro de luna, caminando con nuestros sacos a la espalda. ¡Eso era temeridad juvenil! Esperábamos encontrar rápidamente una hacienda. La Providencia nos castigó. Tuvimos que caminar toda la noche. Nuestra fuerza disminuyó con la llegada de la helada... ¿Teníamos que tomar hacia la derecha o la izquierda? Nuestro pequeño compás era el único guía, este camino no estaba registrado en nuestros mapas. Sólo a las ocho de la mañana encontramos una hacienda tras haber hecho ocho leguas a pie. Gracias a Dios que nuestra salud no sufrió mucho." (NHV II/39v s.)




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